jueves, 30 de mayo de 2013

Las andanzas de mi colega el Prudencio (continuación).

Era la una de la tarde y aún seguía metido en la cama. Era raro que un sábado siguiera hasta tan tarde metido en el sobre; pero los cuatro rayos de sol que se filtraban por la ventana me pegaban en toda la cara y me dejaban medio hipnotizado. Si no fuese sido por el olor a comida que me llegó, no me habría levantado en todo el día. Así que, decidí levantarme e ir a ver que coño estaba cocinando mi madre que olía tan bien:

martes, 28 de mayo de 2013

Las andanzas de mi colega el Prudencio.

Todos tenemos algún amigo que está más "pallá que pacá", ya sabéis, esos que de pequeños se han dado un golpe contra la cuna; pues mi amigo Prudencio tenía las esquinas de la cuna redondeadas de tantos golpes que se daba, las de la cuna, las de la mesa del comedor, las de la mesita de noche... hasta dicen que el día de su bautismo se le cayó al cura en la pila esa donde chorrean a los niños con agua bendita. Bendita la locura que tiene él, cosa que no me extraña después de tantas hostias en la cabeza. Pero qué le vamos hacer, yo lo conocía desde la guardería y por muy loco que esté, es mi amigo, así que me toca aguantarlo por cojones.

Continúa...

Así perdí mi virginidad, y todavía sigue sin aparecer.

Quince años tenía, el mundo estaba a mis pies, no porque fuera un fucker, sino por la gravedad, que es así de caprichosa. Hacía tiempo que la pubertad había quedado atrás; ya empezaba a darme cuenta de que un chandal con zapatos no era la mejor combinación. Glorioso fue el día que conocí las Reebok the Pump y empecé a coquetear con la gomina; todo cambió a partir de ahí. Mis colegas seguían con su estética; la ropa que les compraba su madre... todas daltónicas, me juego tu cuello.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Mi madre lleva un tiempo rara y he descubierto el por qué.

Hace ya días que escucho a la pobre mujer haciendo comentarios extraños cuando sale algún gay por la caja tonta: "pues a mí no me importaría tener un hijo maricón", "Escritrol, cuando quieras me puedes acompañar a comprar ropa".

No hace falta ser un genio para intuir qué está pasando aquí: por lo visto, el otro día estaba enseñando la casa a una amiga cuando les dio por abrir mi armario y encontraron un pack de vibradores de todos los tamaños de cuando mi exnovia vivía aquí.
Ese mismo día, cuando llegué a casa, estaban las dos sentadas tomando café y ambas se me quedaron mirando con cara de lástima, como si yo fuese un cachorrito hambriento. Con razón me miraban así, ellas pensaban que esos aparatos de plástico me los metía por mi pulcro y depilado ano.
¡¡Virgensita de la Guadaescupe!!