miércoles, 15 de mayo de 2013

Mi madre lleva un tiempo rara y he descubierto el por qué.

Hace ya días que escucho a la pobre mujer haciendo comentarios extraños cuando sale algún gay por la caja tonta: "pues a mí no me importaría tener un hijo maricón", "Escritrol, cuando quieras me puedes acompañar a comprar ropa".

No hace falta ser un genio para intuir qué está pasando aquí: por lo visto, el otro día estaba enseñando la casa a una amiga cuando les dio por abrir mi armario y encontraron un pack de vibradores de todos los tamaños de cuando mi exnovia vivía aquí.
Ese mismo día, cuando llegué a casa, estaban las dos sentadas tomando café y ambas se me quedaron mirando con cara de lástima, como si yo fuese un cachorrito hambriento. Con razón me miraban así, ellas pensaban que esos aparatos de plástico me los metía por mi pulcro y depilado ano.
¡¡Virgensita de la Guadaescupe!!


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