No, sé que no puedo culpar a nadie de la situación en la que me encuentro, de hecho, me avisaron que podría estar cometiendo el mayor error de mi vida. Necio de mí que hice caso omiso de sus palabras de advertencia; los tachaba de alarmistas y agoreros a partes iguales, estaba muy equivocado...
La mayoría de las personas encuentran la tranquilidad entre las cuatro paredes de su hogar, yo, en cambio, encuentro el desasosiego, me siento como el protagonista de una película de terror.
Cuando en plena noche tengo que levantarme para ir al baño, noto su mirada como brilla en la oscuridad, como me observa atentamente, esperando a que le de la espalda y matarme de la manera más cruel; jamás tendría que haberlo metido en mi casa.
Todavía recuerdo el primer día que me atacó: El pasillo estaba totalmente a oscuras. Él estaba agazapado, veía sus ojos como resplandecían en la oscuridad, notaba como me observaba atentamente. Cuando lo dejé detrás de mí, sentí como algo se me clavaba; unas punzadas de un dolor terrible recorrieron mi cuerpo. Ensangrentado como estaba, corrí hacia el hospital más cercano a que me curaran mis heridas, una vez salí de allí, volví a casa y encima tuve que cambiarle su jodida arena y ponerle una lata de "Whiskas" de salmón, como a él le gusta. Jamás le he vuelto a dar la espalda. Ahora puedo afirmar que los gatos siempre planean matar a sus amos, ellos son los dueños de tu casa, no tú; recuerda eso antes de tener uno.
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