jueves, 13 de junio de 2013

El enemigo en casa.

No, sé que no puedo culpar a nadie de la situación en la que me encuentro, de hecho, me avisaron que podría estar cometiendo el mayor error de mi vida. Necio de mí que hice caso omiso de sus palabras de advertencia; los tachaba de alarmistas y agoreros a partes iguales, estaba muy equivocado...

lunes, 10 de junio de 2013

Tormenta de interior.

La mar estaba embravecida. La olas, rompían furiosamente contra la proa del imponente navío, creando una blanquecina espuma que lo acompañaba.
El capitán, imperturbable, gobernaba el barco con la destreza de un viejo lobo de mar, miraba desafiante a la enorme masa de agua que se alzaba ante él.



-Mi capitán -dijo un muchacho que estaba a su lado-, ¿no tiene usted miedo?

-Por supuesto que lo tengo -afirmó mirándolo con su único ojo sano-, pero si te enfrentas a él, se desvanece bajo las oscuras aguas de la mar.

De repente, se formó ante ellos un inmenso remolino, las aguas giraban amenazantes; el navío se mecía de un lado al otro con violencia, la madera crujía y se resquebrajaba de proa a popa.

El muchacho, alzó la mirada y espetó:

-Pero mamá, ¿qué haces? -inquirió mientras veía como la bañera se vaciaba rápidamente.

-¡Sal del agua ya qué te estás arrugando!

-Pero...

-No hay peros que valgan. ¡Fuera he dicho!

El muchacho salió cabizbajo, mirando su imponente buque, que contra todo pronostico, estaba intacto bajo el fondo de la bañera, esperando a ser llamado para la próxima batalla.

sábado, 8 de junio de 2013

Las andanzas de mi colega el Prudencio (final).

-¿Quién es? -contestó Pruden al descolgar el teléfono.

-Soy yo, Escritrol, capullo. ¿Has preparao todo lo que te dije para mañana?

-Todo listo, mi capitán. A la princesa de tu prima se le van a quitar las ganas de venir más.

-¿Has avisao a tu primo también?

-¡Todo es todo, saco purgas! -dijo Pruden-. ¿A que hora llega la princesita Fiona?